Frases

La curación no viene de ser amado, sino de ser uno mismo. No es un asunto de estar claro, sino de ser claramente uno. Esta cura es simplemente ser uno mismo. Nada que esté separado, nada apartado, nada que limite.

Stephen Levine

miércoles, 27 de abril de 2011

SOBRE LA TRISTEZA Y LA DEPRESIÓN

Dentro del libro de David Burns, “Sentirse Bien”, encontramos un capítulo que nos ayuda a diferenciar la tristeza de la depresión y nos explica cosas muy importantes que pueden ayudarnos en la mejora de nuestro estado de ánimo.



Os recomendamos sin duda la lectura del libro completo ya que, este autor explica las técnicas que emplea en su experiencia clínica con pacientes con alteraciones de su estado de ánimo y cualquier persona puede verse reflejada en sus ejemplos y realizar los diferentes ejercicios que plantea. Sobre todo si estás pasando un momento en el que te sientes desanimado, creemos que esta lectura puede serte muy útil.
El doctor Burns en este capítulo sostiene que nuestros conceptos distorsionados son la causa de la depresión y explica que los pacientes pueden plantearle que esto no es así, que sus problemas son reales y son la causa de su estado de ánimo, no sus pensamientos distorsionados hacia las situaciones como por ejemplo, pobreza, vejez, incapacidad física permanente, enfermedad terminal o pérdida de un ser querido. Expone que “el verdadero interrogante es cómo trazar la línea divisoria entre los sentimientos negativos convenientes e inconvenientes” y añade: “la tristeza es una emoción normal provocada por percepciones realistas, las cuales describen un acontecimiento que implica pérdida o decepción de una manera no distorsionada. La depresión es una enfermedad que siempre deriva de conceptos distorsionados. Por ejemplo, cuando muere un ser querido, es lógico pensar: lo he perdido y extrañaré el compañerismo y el amor que compartimos. Los sentimientos que provoca este pensamiento son tiernos, realistas y convenientes. Sus emociones acrecentarán su humanidad y profundizarán su sentido de la vida. De esta manera ganará con su pérdida. En contraposición, uno podría afirmar: nunca volveré a ser feliz ya que ha muerto, es injusto. Estos pensamientos le provocarán sentimientos de autocompasión y desesperanza”.
Según sus explicaciones, en la tristeza no existirían distorsiones y sería un sentimiento pasajero, sin disminución de la autoestima. Sin embargo la depresión persistiría y siempre afectaría a la autoestima. Los pensamientos distorsionados y negativos no tendrían ninguna función adaptativa o positiva, su único aspecto favorable sería la oportunidad de maduración personal en la recuperación.
Además, expone su opinión: “cuando se produce un acontecimiento realmente negativo, las emociones surgen exclusivamente de pensamientos y percepciones. Los sentimientos son la resultante del significado que se le otorgue a lo que sucede. Una parte importante del sufrimiento se debe a las distorsiones del pensamiento. Cuando se eliminan estas distorsiones, se comprueba que es menos doloroso hacerle frente al problema real”.
Algunas de las distorsiones que se trabajan en consulta y que son comunes en nuestra manera de pensar son las que defienden diferentes modelos psicológicos basados en estudios científicos. Es posible que os sintáis identificados con alguna:
·        Filtrado o sesgos perceptivos: fijarse sólo en detalles aislados sin tener en cuenta el contexto global o atender selectivamente a algunos aspectos. Ej. Llego tarde a una reunión y pienso “ya lo he estropeado todo”.
·        Personalización: tendencia a relacionar cualquier información con uno mismo aunque no exista base para ello. Ej. Lo ha hecho para fastidiarme.
·        Pensamiento absolutista o dicotómico: tendencia a clasificar las situaciones en dos categorías. Todo o nada, desastroso o perfecto.
·        Adivinación de pensamiento o lectura de mente: anticipar reacciones negativas de los demás sin una base absolutamente firme. Ej. No voy a organizar la fiesta porque todos se aburrirán.
·        Razonamiento emocional: creer que las cosas son así porque uno las siente de ese modo. Ej. Me siento incompetente, luego, soy un inútil.
·        Etiquetación: hacer una evaluación global del ser humano basada en aspectos negativos. Ej. Soy torpe.
·        Sobregeneralización: extraer una conclusión definitiva universal de un pequeño dato. Ej. Siempre, nunca.
·        Magnificación: exagerar la importancia de un pequeño evento negativo. Ej. Exagerar mis imperfecciones.
·        Minimización: se minimiza la importancia de un evento positivo. Ej. Minimizar mis cualidades.
·        Imperativos: sentir que uno mismo (o los demás) está obligado a hacer cosas. Exigencias rígidas y absolutistas como si fueran dogmas a cerca de uno mismo o de la vida. Ej. Tengo que, la vida no debería ser así.
·        Inferencia arbitraria: hacer una conclusión cuando falta evidencia o existe evidencia en contra. Ej. No ha querido saludarme porque no me soporta.

Pone el ejemplo de una persona con una enfermedad grave lo que sin duda, constituye un problema real. Y añade que hay personas valientes que son a menudo muy aptos para hacer frente a la adversidad y no convierten su aflicción en un estilo de vida, que están dispuestos a ayudarse de cualquier manera que les sea posible y que esta actitud permite afrontar las dificultades aparentemente irreversibles y reales en oportunidades de desarrollo personal.
En este capítulo incluye algunos ejemplos de pacientes y sus problemas y cómo pudieron hacerles frente a través de este enfoque terapéutico. Nosotros hemos decidido incluir algunos vídeos que ilustran claramente este tema.


MEDICACIÓN Debemos saber...


Es importante conocer estos datos a cerca de las medicaciones psiquiátricas ya que muchos de los pacientes que acuden a consulta piensan que estos son imprescindibles para su curación. En algunos casos esta medicacíón es necesaria ya que existen enfermedades como la Esquizofrenia en la que la medicación es una parte fundamental para el bienestar de estos pacientes y de sus familiares. Pero en otros casos, se recetan antidepresivos y ansiolíticos en casos en los que no está bien diagnosticada la enfermedad o no se informa al paciente de otras alternativas terapéuticas. Ocurre esto también en el caso de la Hiperactividad en niños a los que sin realizar una correcta evaluación se les medica cuando incluso su problema es otro, como dificultades de Lectoescritura o Dislexia en niños tranquilos y capaces de mantener la atención. En este punto es importante que la gente conozca la alternativa psicológica. Un psicólogo puede hacer una evaluación específica de tu problema y hacerte una buena recomendación sobre tu tratamiento a seguir, en caso de tener que derivarte a un médico lo hará, pero en ningún caso un médico realizará una terapia psicológica imprescindible aún cuando se está tomando medicación. Una pastilla no resuelve los problemas que existen en tu mundo, sólo tú con la adecuada guía eres capaz de resolver estos problemas. Te tomas la pastilla por la noche pero cuando te levantas estos problemas siguen ahí, esperando a que tú tomes decisiones. No dudes en consultar a un psicólogo antes de tomar una medicación antidepresiva o ansiolítica porque él puede enseñarte qué es lo que está fallando y darte herramientas personales para tu mejora.

martes, 5 de abril de 2011

PSICOLOGÍA, AUTOESTIMA Y DESARROLLO PERSONAL

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En muchos de los problemas que se ven en las consultas de los psicólogos hay una parte importante de falta de autoestima.
Si no estamos seguros de nosotros mismos las interpretaciones que hacemos de la realidad van a estar distorsionadas o nos van a afectar de manera muy diferente a una persona con alta autoestima. Por ejemplo, si pasamos por delante de un grupo en la calle y empiezan a reírse una persona con baja autoestima enseguida va a pensar que se ríen de ella y empezará a experimentar emociones muy negativas como frustración, enfado, ira o incluso, tristeza y más inseguridad. Se irá a casa reafirmándose en el tipo de pensamientos que suele tener sobre sí mismo (“claro, si es que se me ve que soy un patoso, feo, gordo…”, “alguien les ha contado algo de mí”, etc.). Una persona con alta autoestima y un buen concepto de sí mismo, ante la misma situación pensará de manera diferente (“qué bien se lo están pasando, si es que se está muy bien en la calle, voy a llamar a alguien para dar una vuelta”). La conducta resultante y las emociones son en cada caso muy diferentes como podemos ver.
Construir una buena autoestima debería de ser una de las tareas más importantes para nosotros porque en base a esto nuestra vida va a ser vivida de una manera u otra. ¿Y si es verdad que se reían de esas personas? Os podéis preguntar… una persona con alta autoestima interpreta de otra manera o le da igual o resuelve los conflictos que se presentan si es que algo le está incomodando, porque está seguro de que puede resolver los problemas que se le presenten.
En muchas ocasiones nuestra autoestima ha sido construida con experiencias que no han sido muy beneficiosas para nosotros, pero se trata de volver a aprender. Y lo que tenemos que tener claro es que podemos nacer con algunas características o incluso tendencias a ser de una manera u otra, pero siempre, hasta el día en que morimos, podemos seguir aprendiendo. Y lo principal es aprender a construir mi autoestima de nuevo, cuando esta no me está ayudando a vivir satisfactoriamente.
La ayuda de los psicólogos en estos casos es fundamental, ya que se puede detectar de qué manera estás construyendo esta autoestima y cómo debes “entrenar” para pensar de otra manera y, en consecuencia, actuar y sentirte de otra manera.
Igual que algunas personas dedican unos momentos de la semana a hacer deporte, leer, ver películas y distraerse, debemos encontrar otro momento en la semana para dedicarnos a nuestra autoestima, a detectar qué está fallando, cómo podemos sentirnos mejor, qué queremos cambiar en nuestras vidas y cómo hacerlo. Reflexionar sobre qué metemos en nuestro cerebro día a día y qué cosas nos decimos a nosotros mismos. La mayoría de las veces somos nuestros peores críticos.