Frases

La curación no viene de ser amado, sino de ser uno mismo. No es un asunto de estar claro, sino de ser claramente uno. Esta cura es simplemente ser uno mismo. Nada que esté separado, nada apartado, nada que limite.

Stephen Levine

lunes, 14 de diciembre de 2015

EL COMPORTAMIENTO EN LOS NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS: CÓMO REFORZAR, PREMIAR O CASTIGAR

Refuerzos y Castigos, ¿lo estoy haciendo bien?

El tema del que hablamos hoy es muy conocido por todos los padres pero a la vez surgen muchas dudas sobre si se está haciendo de la mejor manera, en el momento oportuno, si no está funcionando a qué puede deberse o si se está siendo demasiado duro o por el contrario, permisivo. 

Por ello creemos necesario compartir con vosotros una de las escuelas de padres que realizamos, siendo siempre una de las que más éxito tienen, ya que los papás salen con una idea mucho más clara sobre cómo actuar.

Hay que tener en cuenta que nunca hay que dejar de lado las emociones de los niños. Cuando actúan de determinada manera lo primero que nos tenemos que preguntar es si este comportamiento viene motivado por alguna emoción (celos, necesidad de atención, inseguridad, miedo...). Las técnicas de modificación de conducta por sí solas no son tan efectivas como si van acompañadas de una enseñanza en regulación emocional hacia los niños y además no atienden a estos aspectos y podemos estar dejando de lado aspectos importantes sobre los sentimientos que pueden estar teniendo. 

¿Desde cuándo?

Desde los 12 meses la firmeza y los límites benefician a los niños. Establecer normas y marcar límites a es necesario porque les ofrece seguridad y les ayuda a asumir las consecuencias de sus actos, aprendiendo a responsabilizarse por ellas. Son una referencia que les permite predecir lo que sucederá ante determinadas situaciones y comportamientos y posibilitan aprender a renunciar o posponer sus deseos. 

¿Qué podemos hacer los padres?
12 – 18 meses: ser firme cuando se empeñe en algo que no es adecuado. Enséñale las consecuencias de sus acciones para que descubra sus posibilidades. Valora y premia sus conductas positivas y ayúdale a saber lo que no hace bien para que vaya aprendiendo.
18 – 24 meses: pídele y ayúdale a que recoja sus juguetes, aunque no tenga ganas de hacerlo.
25 – 36 meses: mantén el mismo criterio de unos momentos a otros; enséñale a esperar su turno; marca unas normas y límites muy claros y constantes y enseña a respetarlos; en rabietas, mantener la calma y la firmeza y esperar a que esté tranquilo para prestarle atención.
3 – 4 años:
Dale pequeñas responsabilidades para que pueda ayudar en casa o en la escuela,  normas claras,  di con claridad lo que quieres que haga y ayúdale a seguir tus indicaciones, además, dale tiempo para hacer las cosas por sí solo, las rutinas ayudan y dan seguridad, dile cuales son mis cualidades en vez de hablar sólo de mis defectos.
4 – 5 años:
Controla el tiempo que pasa delante de la televisión y el ordenador y acompáñalo. Deja que se equivoque, si le solucionas tú siempre las cosas no aprenderá a hacerlas solo. Escucha sus protestas pero manteniendo firmes las normas que le has enseñado. Sé para él un buen modelo de conducta que pueda imitar. Enséñale a reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones. 
5 – 6 años:
Exígele que cumpla sus pequeñas responsabilidades. No te alarmes si dice palabrotas pero hazle saber que no está bien. 

Es imprescindible una  atmósfera de afecto, cariño y ayuda mutua. Los niños que generalmente son más alegres y felices muestran más autocontrol. Debemos centrarnos más en favorecer las conductas aceptables que en eliminar las indeseables. Nuestras exigencias y expectativas deben ser realistas.
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Crisis de los tres años
Se manifiesta por un brusco cambio en las relaciones del niño con su medio, el niño se pone terco, oposicionista y desobediente. El yo se afirma, trata de hacerse notar.
Es la primera manifestación de los rasgos de la personalidad y del carácter, el descubrimiento de la propia individualidad y la del otro. El niño se afirma frente al otro y prueba su poder midiéndose con él.
Refuerzos y Castigos.
REFUERZO: Es una recompensa. Las recompensas después de las conductas deseables hacen que el niño se sienta bien por lo que ha hecho y quiera hacer lo mismo más a menudo. Proporcionan motivación para el cambio. Se suele utilizar como recompensa la atención (es el refuerzo más eficaz), proporcionada mediante elogios.
CASTIGO: La eficacia del castigo se incrementa cuando se refuerza positivamente una conducta alternativa, cuando no hay intermitencia, cuando es inmediato. Es importante enseñar al niño lo que debe hacer en lugar de lo no que no se debe hacer.
·         Elegir un castigo que reduzca la conducta no deseada
·         Usar el castigo con moderación
·         Usar el castigo combinado con técnicas positivas
·         No retrasar el castigo
·         Explicar siempre las consecuencias
·         Ser firme
·         No amenazar en vano
·         Dar una oportunidad para la buena conducta

Para modificar comportamientos
·     Definir el problema ¿Qué es exactamente lo que el niño hace o no hace repetidas veces y que le disgusta? ¿Qué es exactamente lo que usted quisiera que hiciera más o menos a menudo?
·         Enfocar los problemas uno por uno
·         Los cambios tardan en apreciarse
·         Ser consecuente y constante
·         Hacer saber al niño lo que se espera de él

LA IMPORTANCIA DE LA ATENCIÓN
El refuerzo más eficaz
Podemos ignorar conductas como cuando un niño intenta repetidas veces interrumpir una conversación telefónica, pero también prestarle atención enseguida cuando ha estado esperando pacientemente. Las conductas a ignorar siempre serán conductas que no sean de riesgo para el niño.

Cómo elogiar
Cuidado con centrar la atención en lo que los niños hacen mal y no darse cuenta de lo que hacen bien. La crítica constante combinada con pocos elogios no da buenos resultados.
·         Elogiar el comportamiento y no la personalidad
·         Concretos
·         Elogiar los adelantos
·         Adecuados
·         Inmediato
·         Combinar elogios con amor incondicional

Cómo ignorar (Extinción de conductas)
Un modo eficaz de eliminar comportamientos específicos que irritan es simplemente ignorarlos. Puede que al aplicar esta técnica, le parezca que no está haciendo nada en absoluto para cambiar las cosas, pero comprobará como se consiguen resultados. Ignorar los comportamientos que desagradan y prestar atención positiva a los que agradan. Nunca se debe hacer una cosa sin la otra.
·         Decidir lo que se puede y lo que no se puede ignorar
·         No prestar atención al comportamiento
·         Esperar que los comportamientos empeoren antes de mejorar
·         Reforzar las conductas deseables

Lo que un niño hace, piensa o siente no ocurre porque sí, por capricho o de manera misteriosa. Primero pensaremos si puede haber alguna circunstancia emocional como mencionábamos al principio. Pero hay muchas conductas que dependen de las consecuencias que esas conductas tienen para el niño y para los demás.
¿Qué ocurre después? ¿Cómo respondemos? ¿Qué decimos? ¿Qué se hace a continuación? Podemos estar provocando que esas conductas estén teniendo consecuencias positivas para el niño. Por ejemplo si llorando al final consigue que le demos la galleta que quería cuando nosotros queremos que hoy meriende fruta.
Para intervenir de manera eficaz se debe adoptar una actitud serena, evitar el dramatismo la irritación y el nerviosismo.


Otra técnica que se emplea en la psicología del comportamiento es El tiempo fuera:
Hay situaciones en las que es difícil ignorar la conducta:
·         Otros prestan atención
·         Necesidad de su interrupción inmediata (agresión a otros niños)
Sacar al niño de la situación donde muestra su conducta inadecuada y trasladarle a un lugar donde no exista la posibilidad de reforzamiento.
Se pretende que se aburra. Se retira al niño a un sitio no amenazante para él pero sí aislado y aburrido, inmediatamente después de la conducta. Anunciando el objetivo y el tiempo que durará

Duración: si están llorando o con una rabieta esprar primero a que se calmen y después, empezar a contar.
Niños pequeños 1 min por año.
De 5 a 8 años unos 10 minutos
Niños de 9 años hasta 15 minutos.
Los tiempos mayores son inefectivos

La compenetración entre padres es fundamental: acordar los límites, dar ejemplo, tener paciencia, mantenerse firmes, pactar qué límites son inamovibles y no desacreditar al otro.

Es importante que aunque hoy en día los abuelos formen parte importante de la educación de los niños las figuras principales que ponen las normas son ambos padres, así que los abuelos deben respetar las decisiones de estos últimos y sobre todo, nunca desmerecer sus indicaciones delante de los niños.

Hay que tener en cuenta que son pautas generales que se aplican a todos los niños pero cada peque es un mundo y debemos consultar a un psicólogo cuando tenemos dudas o el caso es un poco más complejo. Para cualquier duda o aclaración vuestros comentarios serán bienvenidos.

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